Esta función permite a los administradores definir límites estrictos para el consumo de memoria y la potencia de procesamiento disponibles para aplicaciones específicas. Al establecer estos límites, las organizaciones pueden mitigar los riesgos asociados con la escasez de recursos, los procesos descontrolados y la inestabilidad del sistema. La configuración garantiza una distribución equitativa de los recursos entre múltiples cargas de trabajo concurrentes, al tiempo que mantiene las garantías de rendimiento para los servicios críticos del negocio.
Los administradores deben identificar primero las instancias de aplicación específicas que requieren la aplicación de límites, para garantizar la aplicación precisa de las políticas.
A continuación, se definen umbrales precisos para el uso de memoria virtual y cuotas de uso de la CPU, basándose en los patrones de carga de trabajo observados.
Finalmente, el sistema aplica estas restricciones de forma dinámica, limitando automáticamente o terminando los procesos que exceden los límites asignados.
Seleccione la instancia de la aplicación deseada de la lista de inventario de servidores.
Acceda a la configuración de asignación de recursos dentro del perfil de la aplicación.
Introduzca valores numéricos específicos para los límites máximos de memoria y el porcentaje de uso de la CPU.
Guarde la configuración y verifique el estado de aplicación en el panel de control de monitoreo.
La interfaz principal donde los administradores ingresan los valores límite para los parámetros de memoria y CPU.
Visualiza el uso actual en comparación con los límites definidos para detectar posibles infracciones de forma inmediata.
Registra todos los cambios de configuración y los eventos de cumplimiento para el seguimiento de la conformidad.